Deterioro cognitivo en el trastorno bipolar

26 Oct

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El deterioro cognitivo en el trastorno bipolar es uno de los temas que más me ha interesado, y de los que hace tiempo quería escribir. El menester escritor sobre mi trastorno es cada vez más motivante, y siempre un bálsamo terapéutico impagable. En este caso, el tema me motiva profusamente, tanto por experiencias personales, como por la simple búsqueda y exposición de información. Sin duda, uno de los hilos conductores de este blog, recientemente estrenado, es aportar siempre una humilde interpretación de aquellas realidades que, hasta hace pocos años, eran absurdamente desconocidas para mí, pero sufridas sin remedio alguno y en la más absoluta ignorancia.

Por definición, el “deterioro cognitivo” ofrece una dimensión demasiado grande, que se torna intratable mientras no se pueda inscribir en el curso de una enfermedad mental en concreto. Para el caso bipolar, he encontrado valiosa información en la red. Y tratando de que ésta sea lo más objetiva y contrastada posible, la fuente del artículo se encuentran enlazada directamente al final del texto. De una manera más convencional, también he procedido documentándome con un par de libros, que en lo personal han sido esenciales para entender mi condición médica, diagnosticada hace ya casi tres años. Estos libros son obras de Miklowitz (PAIDOS, 2004) y Vieta y otros (ARS MEDICA, 2004), y me ofrecieron, en su momento, un punto de vista más completo y formado respecto a la enfermedad, con una lectura empapada de un conocimiento experto, y que aumentaron mis ganas de seguir aprendiendo. Su descubrimiento no supuso sólo una invitación, sino todo un afán didáctico por intentar reconocerme a través de una más que bienvenida información sobre la enfermedad que sufría tanto. Frecuentemente, el complemento humano exigido por esta enfermedad (psiquiatra, psicólogo, cuidadores) es tan grande que, aunque se desviva en cuidados hacia el paciente, es insuficiente en la recuperación de una identidad desnaturalizada, sobre todo tras largos períodos de exposición sin un diagnóstico. En esos términos, emprender una “investigación” del propio interior es en gran medida gratificante desde el primer momento, pero también un esfuerzo de comprensión activa, siempre acompañado de grandes interrogantes.

El porqué de ciertas consecuencias irreversibles de una enfermedad, que con sus miserables bajadas y terribles subidas, no sólo hace fluctuar el estado de ánimo, sino que a la vez, obliga a averiguar cómo consigue alterar gravemente el curso de la vida de un enfermo, empujándole fatalmente hacia grandes riesgos en el cumplimiento de los quehaceres diarios, y en gran parte, de todos aquellos objetivos más trascendentales: académicos, laborales, y por encima de todo, personales. Ya no se refiere sólo a un empeoramiento del funcionamiento sociolaboral de la persona, consecuente con  la síntomatología de carácter afectivo, sino a aquellas alteraciones persistentes en sus propias capacidades cognitivas. En este sentido, se pueden agrupar tres frentes principalmente, objeto de estas alteracones, y en los que coinciden la mayoría de autores consultados. A continuación, resumo los aspectos que me han parecido más relevantes:

  • Atención y memoria de trabajo. Existe un gran consenso respecto a los déficits de la atención sostenida en pacientes bipolares, esto es, la capacidad para mantener la concentración. Además, estas carencias de atención, suelen volverse más evidentes con el paso del tiempo expuesto a la enfermedad. En períodos depresivos, también se repara en que los enfermos presentan una atención selectiva bastante desmejorada, carencia con cierta permanencia en el tiempo. En resumen, las investigaciones consultadas señalan, en general, dificultades en los enfermos bipolares para el desarrollo de tareas que requieren trabajo verbal, visual o espacial.
  • Aprendizaje y memoria. En general, tanto a los pacientes eutímicos como a los sujetos maníacos se les aprecia dificultades para recordar la información en los test de aprendizaje verbal y visual, observando que a mayor intensidad de la manía del enfermo, mayores problemas en la codificación de información, así como más complicado recuperarla, una vez estabilizado. En esta línea, el trastorno altera negativamente aquello que se conoce como memoria declarativa, y que se refiere a la capacidad para evocar con facilidad recuerdos almacenados a largo plazo y de forma consciente.
  • Funcionamiento psicomotor. Se suele describir de forma bastante obvia un acusado enlentecimiento psicomotor en enfermos durante su fase depresiva, advirtiendo que es aún mayor en depresivos bipolares que en los unipolares. Esta sintomatología se completa con un déficit de coordinación y secuenciación motora que persiste incluso durante el estado anímico estable.

Fuente: BRISA SOLÉ CABEZUELO, ANABEL MARTÍNEZ ARÁN Y EDUARD VIETA PASCUAL.
Artículo: “Trastorno bipolar y alteraciones cognitivas

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