Objetividad y optimismo

20 Oct

El hombre razonable y lógico siempre juega seguro. Ve las cosas tal y cómo son, y no se compromete mucho con los deseos. La imparcialidad más ortodoxa rechaza ferozmente las emociones y deseos, pues de otra manera no la consideraríamos suficientemente imparcial, y por tanto dejaría de tener su recto sentido. Cualquier frontera que rompa sus finos márgenes, habilita al ser humano a creer, a someterse involuntariamente a las emociones. Optimista es aquél cuya actitud no es trazada por la línea recta, sino que disfruta del camino y sabe valorar cada una de las paradas que hace. Para él, los fracasos no son una pérdida de tiempo. Optimista es aquel que guarda la esperanza de abrazar un mañana mejor, a pesar de lo malo.

Existen una gran serie de factores que influyen en la adopción de una tendencia u otra. No se trata de una preferencia, sino quizás una mezcla de suerte y experiencias, que dispondrán al individuo en uno u otro sentido, e incluso a veces, le permitirá compartir, con múltiples ponderaciones, objetividad y optimismo al mismo tiempo.

Se necesita coraje y valentía para lograr tener una mente flexible, adaptativa; a ésta se le exige asentarse con gran disciplina sobre principios sólidos, que no cedan ante interpretaciones convencionales de la realidad, aunque en muchas veces no se puedan evitar. En una mente joven e inmadura, por ejemplo, los miedos y la ansiedad son claros reflejos carencias de adaptación y un viraje más proclive hacia las emociones. Pero se entiende perfectamente como todos podemos ser víctimas de faltas en nuestras habilidades, al con un corto conocimiento experto del tema. Nadie es perfecto, y menos en el control de sus emociones. Prever con éxito situaciones de dificultad personal es una tarea vasta e imposible. Partiendo de esa imperfección natural del ser humano, se evidencia un estrecho alcance de nuestras defensas naturales, ante el futuro que a cada persona le depare su enfermedad.

La objetividad es la cualidad de ver los hechos tal y como son. Se trata de una habilidad que deja las preferencias personales a un lado, y permite evaluar una situación de la manera más “correcta” posible. Por su parte, el optimismo tiene más que ver sobre lo que la persona hace con las observaciones de esos propios hechos. Es decir, se trata de una actitud activa, más que de un código predeterminado.

Si lo suscribiéramos en al trastorno bipolar, la objetividad permitiría, por ejemplo, que un individuo hipomaníaco fuera capaz, por sí solo, de apercibirse de que se encuentra “ligeramente subido”, notando una creciente sensación de placer, un comportamiento expansivo con pensamientos y una forma de hablar exacerbada, antes de que sus síntomas derivaran en un cuadro manifiestamente peligroso y ya menos reversible (hipersexualidad, adicciones del comportamiento, agresividad, etc.). Un autoanálisis adecuado de su propia situación, facilitado con un sistema de alertas bien diseñado, cortaría en gran medida las probabilidades de ver crecer su manía.

Un enfermo optimista, en cambio, debe tener cuidado con sus observaciones. Se trata de una clara advertencia, a pesar de que el enfermo se encuentre anímicamente mejor, fuera del riesgo de depresión, o bien tenga una predisposición más positiva, que le proteja de las recaídas. A pesar de que dicha actitud pueda ayudar a consolidar un nivel de bienestar personal más alto, las alertas no son sino mucho más importantes en este caso. A diferencia de los cuadros de manía, la depresión siempre es fácil de detectar por el entorno o los cuidadores, pero fuera del espectro depresivo, el mayor peligro radica entre “estar bien” o “estar mejor”. En otras palabras, el enfermo hipomaníaco (incluso eutímico) puede empezar a negligir en su conducta casi sin darse de cuenta, cuando éste crea que simplemente està actuando de la mejor manera. Por lo tanto, el optimismo es una actitud necesaria, que influye muy positivamente en el proceso de toma de decisiones de la persona, pero a la que se deben poner límites también; para que ninguna  empresa se convierta en una alocada acometida, se debe hacer una correcta valoración de todos sus frentes, preponderando las objeciones que provengan de la mera decisión personal, pues ahí se puede encontrar el verdadero cambio de ciclo. Es decir, si la nueva decisión va a suponer un cambio positivo y, además, si ésta se ha tomado en una escena personal también favorecedera, de lo que realmente hay que desconfiar es de este impulso optimista. ¿Hasta qué punto el optimismo no es un desencadenante?

Así pues, la objetividad sí que ofrece mayor consistencia en la construcción de herramientas y mecanismos para gestionar la enfermedad; mientras que, el optimismo ; y por ende el pesismismo, son armas que sirven también para hacer cambiar nuestro estado de ánimo, con independencia de las circunstancias, y que permite tomar parte activa al enfermo. En otros términos, no se pueden controlar las circunstancias, pero si controlar la actitud. El mejor de los equilibrios se diseña con un código que permita entender la realidad tal y como es y con una actitud “suficientemente” optimista para avanzar.

En resumen, yo señalaría algunas directrices fundamentales: orientar al enfermo a eliminar las construcciones mentales más irracionales, y ayudarle a erigir un código objetivo más sólido en el entendimiento de sus conflictos personales y sociales. Al mismo tiempo, hacerle consciente del poder de la actitud. La elección de actuar de manera optimista, por mucho que cueste alcanzar a entender (sobre todo en fases de depresión), es la mejor prueba de vida para liberar del secuestro a nuestras propias emociones. Aunque el papel de la medicación prescrita sea irreemplazable, una buena actitud permite iniciar un camino, que está lleno de pequeños cambios en positivo.

Advertisements

One Response to “Objetividad y optimismo”

  1. tomaprestadasmispalabras October 22, 2013 at 2:47 pm #

    Totalmente de acuerdo, eso y yna buena rutina de ejercicios para reemplazar el caos de forma positiva

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: